Un sueño con vocación y compromiso social
La historia del IEST "La Recoleta" se remonta a la década de los años setenta, cuando los Hermanos Franciscanos del Convento de La Recoleta concibieron la visión de construir una Escuela Técnica que complementara la propuesta educativa iniciada años atrás con el nivel primario. En este camino destaca la figura del Padre Carlos Lafuente Larrauri, franciscano recoleto de gran empuje y profunda sensibilidad social, quien asumió con determinación la tarea de transformar los terrenos y huertas conventuales en aulas y talleres destinados a la formación de jóvenes con ganas de salir adelante.
Aquel proyecto, sumamente ambicioso para las posibilidades de la época, demandaba una inversión considerable en infraestructura y equipamiento especializado, sumado a la falta de personal religioso capacitado en gestión técnica. Sin embargo, el Padre Carlos Lafuente no se amilanó: tocó puertas en el Perú y en el extranjero presentando este proyecto de proyección social. Gracias al valioso respaldo de organismos católicos y de los gobiernos de Alemania, Holanda y España, la construcción iniciada en 1974 concluyó con éxito, siendo inaugurada en 1976. Desde sus orígenes, la institución ofreció capacitación en opciones ocupacionales clave como Mecánica de Torno, Mecánica de Fresa, Soldadura y Carpintería Metálica.
Consolidación académica y evolución institucional
El crecimiento institucional estuvo marcado por importantes alianzas estratégicas:
- Primeros convenios: Inició sus actividades en alianza con SENATI-SUR. Posteriormente, entre 1981 y 1987, la dirección estuvo a cargo de la Congregación de los Salesianos bajo la denominación CENECAPE "Don Bosco La Recoleta".
- Centro Educativo Ocupacional (CEO): En mayo de 1987, mediante convenio con el Ministerio de Educación, se creó el CEO "La Recoleta" para la especialidad de Mecánica de Producción. Los Hermanos Franciscanos asumieron nuevamente la dirección con una gestión autónoma, logrando la incorporación de tecnología avanzada en la especialidad metalmecánica.
El anhelo constante de elevar el nivel académico y otorgar a los jóvenes un Título Profesional a Nombre de la Nación impulsó las gestiones para ascender al nivel superior. Así, los Padres Carlos Lafuente y Gervasio González lideraron este proceso hasta obtener la Resolución Ministerial N.° 221-ED-88 del 22 de marzo de 1988, que elevó oficialmente la categoría a Instituto Superior Tecnológico No Estatal, autorizando las carreras de Mecánica de Producción y Electricidad.
Apertura al mundo y modernización curricular
La calidad formativa del instituto se fortaleció continuamente gracias al perfeccionamiento docente. Entre 1997 y 1999, un equipo de profesores viajó a Bilbao (España) para intercambiar experiencias tecnológicas, manteniendo además durante varios años un fructífero hermanamiento con un prestigioso instituto de Hamburgo (Alemania).
Respondiendo a las demandas cambiantes del mercado laboral:
Se autorizó la carrera de Computación e Informática (R.D. N.° 565-2003-ED).
Esta especialidad se adecuó como el programa de estudios de Diseño y Programación Web.
Tanto Mecánica de Producción como Diseño y Programación Web fueron actualizadas integralmente con renovados planes de estudios alineados a los estándares tecnológicos vigentes.
Rumbo al Licenciamiento: Un mensaje de fe y esperanza
Hoy, el IEST "La Recoleta" mira hacia el futuro con renovada fe, entusiasmo y convicción. Nos encontramos en marcha firme y decidida rumbo al Licenciamiento Institucional, trabajando arduamente en la superación de las Condiciones Básicas de Calidad exigidas por el Ministerio de Educación.
Este trascendental logro es posible gracias al liderazgo visionario de nuestro promotor Hno. Magno Mozombite y del Padre David Tello, Ministro Provincial y Promotor General de las obras educativas, quienes depositan su entera confianza en el equipo directivo, plana docente y comunidad educativa en general.
Inspirados en la mística franciscana que convirtió huertas en talleres de formación, hoy transformamos desafíos en oportunidades. Miramos el mañana con la profunda esperanza de seguir siendo un faro de desarrollo técnico, profesional y humano para la juventud, reafirmando nuestro compromiso de brindar una educación superior de excelencia que transforme vidas e impacte positivamente en nuestra sociedad.